3 Man Chess: ajedrez a tres bandas

 En Design, Games

El ajedrez es seguramente el juego de estrategia por excelencia; además de un arte, es incluso considerado un deporte y cuenta con competiciones de alto nivel estrictamente reguladas. Su origen remonta al siglo XV en Europa, aunque resulta ser la evolución de un juego persa que a su vez deriva del Chaturanga que se practicaba en la India en el siglo VI.

El gran autor austriaco Stefan Zweig describe maravillosamente su complejidad a lo largo de su muy recomendable relato corto titulado “El jugador de ajedrez”: Pero llamarle juego, ¿no es limitarle injuriosamente? ¿No es también una ciencia, un arte algo sutil que está suspendido entre uno y otro jugador? […] Es un pensamiento que no conduce a nada, una matemática que no establece nada, un arte que no deja obra, una arquitectura sin materia… Pero ha demostrado, sin embargo, ser más perdurable, a su modo, que los libros o que cualquier otro monumento este juego único, que pertenece a todos los pueblos y a todos los tiempos, y del que nadie sabe cuál de los dioses hizo don a la tierra para matar el tedio, para aguzar el ingenio y estimular el alma.

Aunque a Ji Lee, el director creativo de Google, se le ocurrió crear un prototipo de tablero de ajedrez en 3D, diría que el juego 3 Man Chess añade, real y literalmente, una dimensión más al juego, y no solamente física: no son dos sino tres oponentes que se enfrentan. El tablero circular está dividido radialmente en tres partes iguales y cada jugador cuenta con las habituales 16 piezas o trebejos: un rey y una dama o reina, dos torres, alfiles y caballos, y ocho peones en una misma configuración que en el juego clásico. A las “blancas” y las “negras”, se añaden las grises. Obviamente, el objetivo es el mismo, aunque doble: derrocar no a uno, sino dos reyes. Las reglas y estrategias son exactamente las del ajedrez clásico, aunque varía ligeramente el protocolo de juego y los desplazamientos no son estrictamente lineales, sino siguiendo los trazos circulares marcados, por lo que las piezas pueden llegar a dar una vuelta al tablero: la percepción espacial del juego también cambia y requiere mayor capacidad de abstracción y visualización.

El hecho de que jueguen un número impar de personas, lo hace aún más complejo e incluso diría que algo “perverso”: la estrategia debe tener en cuenta hacer y deshacer alianzas y traiciones con los otros dos oponentes para conseguir el objetivo final y requiere cierto savoir-faire casi político y diplomático. Además la situación varía según las posiciones de las piezas de los diferentes oponentes sobre el tablero: en un frente puede que interese aliarse con uno, mientras que en otro frente, con el otro adversario. La defensa es evidentemente un elemento crucial del juego: un movimiento poco acertado puede llevar a una total masacre por parte de los demás contrincantes.

Sin duda, una partida de este ajedrez-à-trois debe de ser de lo más intenso. Si eres ferviente jugador o si siempre te ha llamado la atención este fabuloso juego y quieres iniciarte a sus sutilidades, puedes adquirirlo online: su precio varía de US$ 48,95 a 82,95 según el país de envío.

Publiqué este artículo el 05/12/2011 en Monkeyzen

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